
Cuando en una cafetería, una escuela… se necesita limpiar el suelo, se ponen las sillas en lo alto de una mesa. Este objeto, con tan clara y útil función, descansa ahora de ella convirtiéndose en otra cosa, deja de lado su funcionalidad y en ese dejar se hace algo evocador. En alto, la silla ya no es silla, sugiere abstracción, promete emoción, presiente el cante. Parecía objeto que sale de la tierra, como raiz del suelo, y ahora en alto apunta al cielo.
En el Centro Flamenco Fosforito, estudio é y Amador Esteban hemos diseñado, de la mano de Surgenia, signos gráficos, museografía, espacio y equipamiento. Encontramos que la sala de usos múltiples presentaba unas necesidades especiales unidas a una falta de espacio de almacenaje. La solución técnica quiso dar repuesta y en esa respuesta intuir el cante.
He encontrado a posteriori algunas imágenes sugerentes que pueden ayudar a entender o ampliar la mirada sobre este proyecto: Una imagen ya clásica de mi amado Merce Cunningan y una imagen encontrada en el blog apartmenttherapy
Queriendo ir más lejos, un amigo al ver el proyecto me sugirió esta curiosa asociación a partir de la película Origen y los agujeros de gusano.
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